miércoles, 3 de enero de 2018

Los animales con peste



En los montes, los valles y collados,
de animales poblados,
se introdujo la peste de tal modo,
que en un momento lo inficiona todo.

Allí, donde su corte el León tenía,
mirando cada día
las cacerías, luchas y carreras
de mansos brutos y de bestias fieras,
se veían los campos ya cubiertos
de enfermos miserables y de muertos.
«Mis amados hermanos,
exclamó el triste Rey, mis cortesanos,
ya véis que el justo cielo nos obliga
a implorar su piedad, pues nos castiga
con tan horrenda plaga:
Tal vez se aplacará con que se le haga
sacrificio de aquel más delincuente,
y muera el pecador, no el inocente.
Confiese todo el mundo su pecado.
Yo, cruel, sanguinario, he devorado
inocentes corderos,
ya vacas, ya terneros,
y he sido, a fuerza de delito tanto,
de la selva terror, del bosque espanto.»
«Señor, dijo la Zorra, en todo eso
no se halla más exceso
que el de vuestra bondad, pues que se digna
de teñir en la sangre ruin, indigna,
de los viles cornudos animales
los sacros dientes y las uñas reales.»
Trató la corte al Rey de escrupuloso.
Allí del Tigre, de la Onza[7] y Oso
se oyeron confesiones
de robos y de muertes a millones;
mas entre la grandeza, sin lisonja,
pasaron por escrúpulos de monja.
El Asno, sin embargo, muy confuso
prorrumpió: «Yo me acuso
que al pasar por un trigo este verano,
yo hambriento y él lozano,
sin guarda ni testigo,
caí en la tentación: comí del trigo.»
«¡Del trigo! ¡y un jumento!
gritó la Zorra, ¡horrible atrevimiento!»
Los cortesanos claman: «Éste, éste
irrita al cielo, que nos da la peste.»
Pronuncia el Rey de muerte la sentencia.
Y ejecutóla el Lobo a su presencia.
Te juzgarán virtuoso
si eres, aunque perverso, poderoso;
y aunque bueno, por malo detestable,
cuando te miran pobre y miserable.
Esto hallará en la corte quien la vea,
y aún en el mundo todo. ¡Pobre Astrea![8]

 [6] Tras la degeneración del barroco en las postrimerías del siglo XVII y principios del siblo XVIII, Góngora sobre todo fue cordialmente detestado por los neoclásicos, que cifraban su ideal literario en la claridad. <<
[7] Jaguar. La métrica del verso exige eliminar la sinalefa entre la y Onza. <<
[8] Diosa de la Justicia, en la mitología romana. Hija de Júpiter y Temis, permaneció en la tierra durante la mítica Edad de Oro y volvió al Olimpo cuando el crimen apareció en la tierra. Esta lograda fábula de Samaniego, sarcástica y emotiva, es un excelente alegato contra la tiranía y la injusticia. <<

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