A las bodas de Júpiter estaban
todos los animales convidados:
Unos y otros llegaban
a la fiesta nupcial apresurados.
No faltaba a tan grande
concurrencia
ni aun la reptil y más lejana
oruga,
cuando llega muy tarde y con
paciencia,
a paso perezoso, la Tortuga.
Su tardanza reprende el dios
airado,
y ella le respondió
sencillamente:
«Si es mi casita mi retiro amado,
¿Cómo podré dejarla prontamente?»
Por tal disculpa Júpiter tonante,
olvidando el indulto de las
fiestas,
la ley del caracol le echó al
instante,
que es andar con la casa siempre
a cuestas.
Gentes machuchas [13] hay que hacen alarde
de que aman su retiro con exceso;
pero a su obligación acuden tarde:
Viven como el ratón dentro del queso.
[13] «Maduro, sosegado y juicioso» (Diccionario de Autoridades). <<
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