miércoles, 3 de enero de 2018

El Milano y las Palomas



A las tristes Palomas un Milano,
sin poderlas pillar, seguía en vano;
mas él a todas horas
servía de lacayo a estas señoras.
Un día, en fin, hambriento e ingenioso,
así las dice: «¿Amáis vuestro reposo,
vuestra seguridad y conveniencia?
Pues creedme [16] en mi conciencia:
en lugar de ser yo vuestro enemigo,
desde ahora me obligo,
si la banda por rey me aclama luego,
a tenerla con [17] sosiego,
sin que de garra o pico tema agravio;
pues tocante a la paz seré un Octavio [18]
Las sencillas palomas consintieron;
aclamándole por rey, «Viva, dijeron,
nuestro rey el Milano
Sin esperar a más, este tirano
sobre un vasallo mísero se planta;
déjalo con el viva en la garganta;
y continuando así sus tiranías,
acabó con el reino en cuatro días.
Quien al poder se acoja de un malvado
será, en vez de feliz, un desdichado.

 [16] Sinéresis. Creedme tiene dos sílabas para la correcta medida del verso. <<
[17] Verso mal medido. Es octosílabo, cuando debería ser heptasílabo. Probablemente haya una errata. Bastaría sustituir con por en. <<
[18] Cayo Julio César Octavio Augusto (63 a.d.C.-19 d.d.C), sobrino de César. Tras el asesinato de su tío logró desplazar a sus rivales, y se proclamó Emperador, Pontífice Máximo y Augusto, lo que le confería un poder absoluto y una dignidad sagrada, aun bajo la apariencia de legalidad republicana. <<

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