Dormía plácidamente un perro en el
portal de una casa.
Un lobo se abalanzó sobre él, dispuesto a darse un banquete, cuando en eso el perro le rogó que no lo sacrificara todavía.
Un lobo se abalanzó sobre él, dispuesto a darse un banquete, cuando en eso el perro le rogó que no lo sacrificara todavía.
-- Mírame, ahora estoy en los huesos -- le
dijo --; espera un
poco de tiempo, ya que mis amos pronto van a celebrar sus
bodas y como yo también me daré mis buenos atracones,
me engordaré y de seguro seré un mucho mejor manjar
para tu gusto.
poco de tiempo, ya que mis amos pronto van a celebrar sus
bodas y como yo también me daré mis buenos atracones,
me engordaré y de seguro seré un mucho mejor manjar
para tu gusto.
Le creyó el lobo y se marchó. Al cabo de
algún
tiempo volvió. Pero esta vez encontró al perro
durmiendo en una pieza elevada de la casa. Se
detuvo al frente y le recordó al perro lo que
habían convenido. Entonces el perro repuso:
tiempo volvió. Pero esta vez encontró al perro
durmiendo en una pieza elevada de la casa. Se
detuvo al frente y le recordó al perro lo que
habían convenido. Entonces el perro repuso:
-- ¡Ah lobo, si otro día de nuevo me ves
dormir en el portal de la casa, no te preocupes por esperar las bodas!
Si
una acción te lleva a caer en un peligro, y luego te logras salvar de él,
recuerda cual fue esa acción y evita repetirla para no volver a ser su víctima.
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