jueves, 4 de enero de 2018

El león y el ratón.

Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente
 atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que le
perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el
 momento oportuno. El león echó a reír y lo dejó marchar.

Pocos días después unos cazadores apresaron al rey
de la selva y le ataron con una cuerda a un frondoso
árbol. Pasó por ahí el ratoncillo, quien al oír
los lamentos del león, corrió al lugar
y royó la cuerda, dejándolo libre.

-- Días atrás -- le dijo --, te burlaste de mí pensando
que nada podría hacer por ti en agradecimiento.
Ahora es bueno que sepas que los pequeños
ratones somos agradecidos y cumplidos.


Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando llegue el momento las cumplirán.

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