Había un león que no era enojoso, ni
cruel, ni violento, sino tratable y justo como una buena criatura, que llegó a
ser el rey.
La tímida liebre dijo entonces:
-- He anhelado ardorosamente ver llegar
este día, a fin de que los débiles seamos respetados con justicia por los más
fuertes.
E inmediatamente corrió lo mejor que
pudo.
Cuando
en un Estado se practica la justicia, los humildes pueden vivir tranquilos...,
pero no deben atenerse.
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