domingo, 7 de enero de 2018

El niño y el león pintado

Un anciano cobarde que tenía un hijo único,
valeroso y apasionado por la caza, lo vio en sueños
muerto por un león. Temiendo que el sueño se hiciese
real y resultase verídico, preparó una vivienda muy
hermosa y elevada, donde protegió a su hijo. Pintó
también la vivienda por gusto con animales de todo
tipo, entre ellos un león. El hijo, cuanto más lo veía,
más pena tenía. Y un día, situado cerca del león, dijo:
«¡Animal malísimo!, por ti y un sueño falso de mi
padre fui encerrado en una cárcel propia de mujeres,
¿qué voy a hacerte?». Y tras decir eso, echó la mano a
la pared para cegar al león. Se le metió bajo la uña una
espina, que le produjo un dolor agudo, y se le hinchó
hasta producirse una infección. Por eso le prendió una
fiebre y al poco murió. El león, aunque era una pintura,
le causó la muerte, sin que fuera útil para nada el ardid
del padre.
Que lo que le tenga que ocurrir a uno lo soporte con
valentía y no recurra a ardides, pues no lo evitará.

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